jueves, 1 de marzo de 2012

día 97 llega la family

Me levanto temprano y nerviosa. Mi madre va a hacer un sueño realidad y voy a poder compartirlo con ella y con Javier. 

Carol se viene conmigo de excursión al aeropuerto. Los siglos de viaje hasta allí se pasan hasta rápido. Aparcamos en la terminal 3, donde se supone que llegan. Esperamos... esperamos. En la pantalla pone que ya están aquí. Esperamos... no salen. Un par de palomas flirtean al otro lado del cristal. Nos quedamos perplejas al comprobar lo que tardan en el acto en sí, si hubiéramos pestañeado nos lo habríamos perdido. Siguen sin salir.

Por fin alguien se sienta al otro lado del mostrador de información. Un dinosaurio que tendría que estar jubilado hace tres décadas me dice que cree que han aterrizado en otra terminal. Le digo a Carol que se espere en la 3 por si el abuelo no ha coordinado. Corro, cojo el airtrain, entro en la terminal 4, camino rápido escudriñando cada esquina. Unos brazos se levantan y se acercan apresurados. Ya están aquí!!! Que bueno es tener a la familia cerca. Family... welcome to new york!

Nos reunificamos los cuatro y volvemos a casa a soltar las maletas. Están graciosos y acelerados. Para que aguanten y se acoplen al horario nos vamos sin dejarles descansar mucho a pasear por Manhattan. Subimos en el metro en Queens, bajamos en Times Square. La estampa de salida es de postal, ni aposta. Ya es de noche, todos los carteles rezuman neón, está nevando y somos pulgas de una marea que se mueve a bocanadas acompasadas con el viento. Hoy son ellos los que tienen los ojos como platos.
Subimos Broadway, pasamos por el Radio City Music Hall, torcemos hacia el Rockefeller center, miramos patinadores, entramos en la tienda Lego, continuamos por la quinta avenida, los escaparates se empiezan a apagar, llegamos hasta Central Park y subimos al metro. Sé que quieren más, pero es sólo el primer día y las ojeras les delatan. 
Qué alegría decir buenas noches en directo. Hoy hasta me gusta que Javier ronque como un oso recordándome que está en la habitación de al lado.

miércoles, 29 de febrero de 2012

día 96 incendiando Queens

Usamos la mañana para terminar de recolocar la casa. Todavía nos quedan bolsas de basura con ropa y libros amontonadas por todas las esquinas.
Quedamos con Patricia y Antonio por la tarde para ir a lo que parece una noche inolvidable, en la que miles de pequeños globos de papel, propulsados por velas, volarán hasta el infinito para cumplir nuestros deseos, formando un jardín de estrellas que se difumina. Digo, de nuevo, parece, porque oro parece y ni plata es. Después de un par de horas esperando, que nos dan de sí un par de cervezas y unas quesadillas, comprobamos cómo un grupo escaso de conciencia nos lleva caminando hasta un parking cerca del río en una de las noches más ventiladas que he visto aquí. El fracaso de los primeros cinco globos, que en vez de subir deciden atormentar al personal que corre de un lado para otro perseguidos por algo que se parece más a un toro de fuego, lo sentencia todo. Decidimos volver a guardar los dos que aún tenemos en la bolsa y volvernos al barrio, ya los haremos volar en Queens una noche tranquila. De nuevo autobús y luego metro. Rematamos con película y palomitas.

viernes, 17 de febrero de 2012

día 95 superheroes contra bedbugs

Hoy día jaleoso... viene Míster Exterminator!!! Así que toca zafarrancho de recogida. Todos los muebles amontonados en el centro de cada habitación, todas las cosas dentro de bolsas de plástico bien atadas, montones, que hoy no me gustan tanto como de costumbre, por todas partes. Toda la tecnología desmontada y empaquetada por partida doble. 
Antes de las 12 de la mañana hemos acabado, pero míster Exterminator llega tarde, pienso en hacerme la Lois Lane y saltar por la ventana para reclamar que Superman llegue antes, pero no sé con seguridad que nuestro sacrificador de Bedbugs tenga tanto interés en nosotras, así que seguimos esperando. Más de dos horas después, mirando la pared y con las tripas gritando, decidimos abandonar el hogar e ir a comer al restaurante que está enfrente de casa. Cogiendo mesa en la ventana podemos vigilar cuando llegue el derivado de los cazafantasmas.

El tipo pasa unos 20 minutos dentro de casa esparciendo su liquiducho por las paredes. No podemos entrar en las próximas 3 ó 4 horas por el olor. Aprovechamos para cumplir un sueño, compramos entradas para ver a Aretha Franklin en el Radio City Music Hall, eso sí, estamos más o menos en la última fila, pero Carol dice que como está un poco gorda no habrá problemas. 

Contentas nos metemos en el metro, decidimos hacer otra cosa que nos ronda la cabeza hace siglos, ir a ver el museo del cine, que está en Queens a tres paradas de casa. No es muy grande pero tiene sus cosas curiosas, descubrimos que Robin Williams es más enano de lo que creíamos, vemos el jersey de Bill Cosby y los flamantes trajes de Miami Vice, los planos para construir la cárcel de El silencio de los corderos... Aunque lo que más ilusión nos hace es encontrarnos con la exposición temporal de Jim Henson, que nos permite ver a Epi y Blas (Ernie y Bert en realidad) los de la tele, los muñecos de verdad, que son casi tan grandes como nosotras, tambien hay un par de Fraggel Rocks, la rana Gustavo, Peggy... 
Recuperamos la infancia y nos ilusionamos más que los niños que tenemos alrededor.

día 94 corte europeo made in USA

Hace días que pienso que necesito deshacerme de esta melena a medio camino entre la casa de la pradera y la dama de las camelias. Patricia me dijo que mirara los vales de Groupon y así lo he hecho. Salgo a la calle con Sana a imprimir mi código de barras y de paso vamos a la biblioteca de Queens a sacarnos el carné. Arramplo con tres libros y tres películas y volvemos a casa. Como a la velocidad del rayo y me teletransporto leyendo una novela gráfica.

Llego al Platinium Salon, en la 23 entre la sexta y la séptima. Me atiende Nico, que me viene a buscar, me da la mano, me lleva hasta una silla y me pregunta qué me quiero hacer. Corto corto, le digo yo. No, contesta él, corto corto no. Pues quítame la raya que la odio. No, esa es tuya, así que no te la quito. Pues haz lo que te de la gana. Pues eso, puedes pasar por aquí que te voy a lavar el pelo. 
Después de un masaje interesante en el que siento que he metido la cabeza en la Thermomix me vuelve a sentar en la misma silla. Me dice que me va a hacer un corte de pelo muy europeo, yo le digo que lo prefiero muy americano que lo europeo ya lo tengo muy mascado, me dice que no, que me pega más el europeo, que obvio, pienso yo.
Resultado, al salir de la peluquería, experiencia más que curiosa, por cierto, muy en la onda de Sex in the city, estoy preparada para ir al casting del siguiente anuncio de Freixenet o para volver a los años 20 a bailar un Charleston.

Me acerco a Strandbooks en busca de un libro para Carol. No lo encuentro. Me acerco a la 34. A Carol le gusta mi nuevo pelo, yo me empiezo a sentir un poco champiñón, pero me encanta no tener pelo en la nuca. Vamos al B&H a por su disco duro. Paseamos sin prisa por la ciudad lo que da una perspectiva diferente de las calles ya dormidas.
Superada la prueba, siempre complicada, de compra de tecnología, bajamos a little Italy al Vig Bar. Al entrar nos tropezamos con Miguel Parga, que ha sido profe de las dos, en la barra. El grupo se va multiplicando, Jo, Sana y Heather se unen a aprovechar la happy hour.

día 93 de vuelta a Jorcaruz

Me levanto preparada y a la espera de "Soul man" de Sam and Dave. Tengo muchas ganas de hablar con los chicos. Ellos y la radio son una de las cosas que más echo de menos. Más de cuatro años de programa dan para millones de recuerdos. 
Como siempre se pasa rápido, media hora que suena a 2 segundos. Qué ilusión poder hablar con ellos, aunque a ratos no nos escuchemos bien. Me gusta saber que a más de 6.000 kilómetros nos seguimos queriendo.

Aline viene a comer a casa. Momento fusión italospanish entre la tortilla de patatas y la mozzarella. Pasamos la tarde de sofá, arreglamos el mundo un par de veces, pero decidimos dejarlo como está. Me siento como en casa, sin necesidad de saber dónde está ya mi casa.

jueves, 16 de febrero de 2012

día 92 de divorcios y otros demonios

He decidido que éste es el último día que discuto... que pienso en alto en él... enough!!!

Como me diría Aretha: ar, i, as, pi, i, si, ti

Decidle adiós a la camiseta, porque yo también lo voy a hacer.

día 91 el descanso del guerrero

Tras las emociones amontonadas, la euforia, los gritos y el desparrame llega la bajada de defensas, el cansancio acumulado que pesa como nunca, la indigestión mental y las ganas de desconectar el cerebro hasta oír la máquina del hospital diciendo: piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... y para todo esto ni mastercard, ni visa: lavandería.