sábado, 17 de diciembre de 2011

día 32 ¿donde está la bolita?

Parecía que podía disimular un poco y dormir algo, pero sólo lo parecía. A las 7 y algo de la mañana ya tengo los ojos como platos, aunque mi cerebro y mi cuerpo están apagados. Veo a cámara lenta cómo Carol corre por la casa porque se ha dormido. Un rato y un café después reacciono y arranco. Entro un poco más tarde pero no me cunde para nada el tiempo que tengo de regalo.
La charla de "Safety & Protocol, mandatory for check out" es bastante clarificadora: la escuela es una máquina tragaperras. 19 dolares con 50 el rollo de 30 metros de 16mm, 20 dolares si lo compras en el almacén en vez de en el despacho, que abre hasta más tarde y está a unos 5 metros de distancia. Sólo nos dejan trabajar con reversible blanco y negro de 200 ASA. El revelado son 27 dólares por rollo, un precio bastante competente, las cosas como son, que incluye el telecinado, que casi sería mejor que se lo ahorraran porque hace tanto que no limpian la máquina que siempre parece que has rodado a una araña tejiendo redes en el desierto, por no hablar de la colección de pelucas que se podrían hacer con lo que te vas encontrando por el camino de fotograma a fotograma. En resumen: clinc, clinc... a la buchaca. Para el primer proyecto tenemos que usar 2 rollos + 2 revelados = a una birria de ejercicio de clase por el módico precio de 121 dolares. No está mal para empezar. 
Nos sobra un rato antes de volver a clase, así que salimos, despistados, a Union Square, eso de que de repente nos dé el sol, no sé hasta qué punto nos sienta bien. Hoy me dan tiempo para comer y no tengo ganas de comer, no acierto nunca.
Volvemos a enseñar el ID y ya estamos sentados en el laboratorio de edición. Terminantemente prohibido comer o beber nada, bajo pena de muerte a juzgar por la cara con la que lo explican. Dentro de la sala sólo está permitido un tipo de disco duro, que la escuela vende por el módico precio de 155 dolares, suma y sigue, que ya estoy cerca de pillar la combinación de tres diamantes para el premio gordo.
Empezamos viendo un trozo de una película documental sobre el montaje, que curiosamente en los primeros 20 minutos se las ha ingeniado para no nombrar a los rusos.
Al final me toca saludar al señor Final Cut, con lo bien que me llevo yo con él. Pasada una hora descubro que el teclado de colores puede hacer milagros y que lo que creía un hecho heroico no es más que la combinación de dedos que aprietan teclas a la vez. 
Acabada la clase de piano visual quedo con mi equipo de trabajo, somos cuatro: Aline (Suiza), Djibril (canadiense), Lucas (brasileño) y yo. Mañana arranca la maratón de rodajes que tenemos en fila india. Me gusta mi equipo, somos una combinación un tanto surrealista, pero creo que nos entendemos. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

dia 31 sesión intensiva

A las 7 de la mañana en pie, megadesayuno para aguantar el día. Primero dos horas y media de dirección que se transforman en 3. Así, como quien no quiere la cosa Bryan, el profesor, pierde un diente delantero a mitad de la clase, se le desenrosca más bien, continúa la hora y pico que le queda sujetándoselo con un dedo. Si a eso le sumas que es de Rhode Island y que habla a la velocidad de la luz, el combinado, sin hielo, es difícil de digerir mientras intento que no se me escape mucho la risa con la situación digna de los hermanos Marx. 
Sin tiempo ni para pasar por el lavabo cambiamos de aula, cogemos las Arris, las cargamos y en lobbing hacemos a toda prisa los test de cámara. Es curioso ver la colaboración desinteresada de los otros alumnos de la escuela, que como si no hubieran aprendido la primera lección imprescindible de un rodaje ("no pases por delante de la cámara") se paran en mitad del plano sintiéndose transparentes. Dos horas y media después cambiamos de aula para tener nuestra primera clase de iluminación, con remarcado acento en el dichoso y maniqueo triángulo de Rembrant. El maletín de la Barbie que nos dejan para los rodajes incluye tres luces, más pequeñas que los flexos de IKEA en su versión mini, un pro-light y dos v-light, con sus tres juegos de patitas y el paraguas de geisha, no olvidéis incluirlo en vuestra lista para los reyes magos. 
Llegados a este punto del día decido saltarme el protocolo y comerme medio plátano, aunque me delata el olor, mi estómago está cansado de estar en huelga, han pasado unas 9 horas desde que he desayunado. Última clase del día en la segunda planta- Con el cerebro cansado me siento a oír la versión americana de lo que es un guión. 
El día se ha hecho largo, en la calle no para de llover, en el anden de la línea N de Union Square tampoco. Todos estamos hacinados en los cuatro metros cuadrados que quedan secos. 
El resumen del partido: práctica 1 - teoría 0.

P.D.: ¿Por qué en todas las escuelas de cine es obligatorio que de alguna pared cuelgue el poster del padrino?

miércoles, 7 de diciembre de 2011

dia 30 intimando con la Arri 16S

Me despierto con Carol con la idea de no perder la rutina, lo malo es que Carol se equivoca con el despertador y tiene que salir corriendo para clase. Yo me levanto con calma, desayuno y me leo un poco el manual que nos han mandado para ir pillando algo de la señorita Arri y su primo Sekonik, mis nuevos amigos, o al menos eso pretendo. A las 12 y media como, por eso también me he levantado temprano, para que me de tiempo a tener hambre antes de irme, tengo clase de 2 y media a 7 y media así que no estaré de vuelta en casa hasta las 9 más o menos.
Cuando llego a Union Square, para variar, salgo mal. Esta parada tiene unas 8 salidas y atinar suele ser difícil, aunque tiene su cosa buena, me da tiempo a saludar a un viejo conocido que me deja sacarle una foto.
Al llegar al edificio me revelo y no me pongo la tarjeta al cuello. Parece que paso desapercibida, el chico de la puerta me saluda y no me exige acreditación, opto porque a partir de ahora irá en la mochila. Subo a la segunda planta a ver en qué clase estoy, me esperan 5 horas de Hands in camera en el aula Kubrick. La teoría y la práctica se solapan, demasiado inglés técnico me hace tener una pequeña desconexión cerebral y, sin previo aviso, me traslado a las mañanas soleadas en la terraza de Alicante haciendo el tonto con la Scoopic y hasta escucho esas risas, menos mal que eso me da cierta ventaja a la hora de pensar en negativos, cámaras y demás. Cuando mi cabeza vuelve en sí toca cargar chasis. La Arri 16s no tiene ventanilla, tiene minipuerta con pomo y todo, por un momento me siento Alicia en el país de las maravillas después de comerse una de esas curiosas chuches que dicen "Bite me", ¿seré un gigante apunto de sacar la cabeza por el techo de una seta?
Cuando llevo unas 4 horas y media me doy cuenta de que el profesor es una imitación del príncipe de beckelar, con su media melena rizada y su aire de latin lover desfasado. Se cruzan las profundidades de campo, las ópticas, los sprockets holes...
Salgo de clase y en el andén me espera Rosendo, en versión americana, cantando a grito pelao.  El vagón va lleno y todos estamos ojo avizor para reposar nuestro cansancio. No tengo suerte y hago todo el viaje de pie.
Ya en casa Carol me cuenta sus hazañas del día, ella solo tiene horario de mañana así que siempre termina antes que yo. Se ha comprado tres camisetas y ha perdido un jersey, no tiene muy claro que le salgan las cuentas.
Cenamos juntas y nos desplomamos en la cama. El miércoles me tocan 11 horas de clase así que necesito dormir, aunque al ponerme el despertador la dichosa alarma me dice que me quedan menos de 7 horas para que tenga que sonar.

martes, 6 de diciembre de 2011

dia 29 esta vez no odio la vuelta al cole

La mañana comienza rápida y coordinada, qué bien nos ha venido ensayar estos días. A las 10 ya estamos en la sede central de la escuela, donde por cierto también tengo mis clases, así que no tengo que ir hasta la w4, sino hasta Union Square, eso me ahorra unos minutos diarios. Hacemos cola para la inscripción y nos dan una carpeta que lleva nuestro nombre y nuestro horario dentro, casi me desmayo cuando lo veo.
Hacemos otra cola y nos sacan una foto, con bastante poco criterio o paciencia, yo salgo con los ojos cerrados, y nos dan nuestro carné, que es obligatorio llevar al cuello siempre que se está dentro de la escuela o se entra y se sale. 
Superado el trámite burocrático y con la satisfacción de ver que todos somos mayores nos vamos a la calle hasta las 2, que tenemos que volver para la charla de internacionales. 
Subimos al flatiron, que conocemos una tetería en uno de los lados de este edificio, con forma de quesito de Trivial, que es tranquila y tiene wifi. Carol aprovecha para memorizar la escena que tiene que hacer esta tarde, yo le doy la replica, es Up in the air, así que me hace ilusión hacer de George Clooney por un rato.
Volvemos a Union Square y nos metemos en el Whole Food a comprar comida preparada. Todo un lujo gourmet digno de restaurante de tenedores varios, aunque un poco caro, unos 9 dólares la libra. Como siempre calculamos mal al rellenar la caja y nos cuesta un mundo acabar con la comida, que por cierto te puedes comer en la planta de arriba del supermercado que está acondicionada para ello, con sus mesas a compartir y su stand de cubiertos de plástico. 
De vuelta a la escuela vamos al salón de actos todos los internacionales, que somos practicamente todos los de la escuela. La mezcla es curiosa entre los de acting y los filmmaking cubrimos el mapa del mundo, hasta hay gente de países que no sabía ni que existían. 
De 3 a 4 tengo libre, así que me voy a tomarme un café al Starbucks y a usar un poco Internet mientras tanto. Carol tiene su presentación de Acting y después se va toda la clase junta de la mano, en plan excursión de guardería, al metro para ir al edificio del SOHO, donde teóricamente yo tenía las clases.
Mi presentación es de 4 a 5, nos avisan que es duro, que durmamos, que no nos olvidemos de comer, que estresa, pero que podemos.... muy Obama: Yes, we can. 10 minutos de descanso que me dan para un cigarrillo, conocer a un chico de Iowa que va hacer el mismo curso de guión que yo en marzo, una chica de Perú que viene del mundo de la publi, y descubrir que hoy mi clase tiene lugar en el aula Hitchcook. 
2 y media de clase de dirección, con un mini descanso que se agradece, con el que es el tutor de mi curso y el profe de dirección, un personajillo divertido, que nos cuenta sus hazañas, sus clases con Scorsese, que le llega a Tim Robbins a los pezones... y que se le ha olvidado comprobar la talla de la camisa antes de ponérsela... a ratos me da miedo mirarla fijamente por si estalla un botón y me da en el ojo.
Hoy he aprendido que lo que nosostros llamamos plano americano aquí se llama plano cowboy, y que se impuso con el genero western para poder verle la cara y las pistoleras al actor a la vez. 
Salgo reventada a eso de las 7 y media. Carol está al otro lado de Union Square en el McDonalds, pasa a buscarme por la puerta y enfilamos rumbo a casa. Nos pisamos hablando, es el primer día que nos hemos separado. Caminamos un par de paradas de metro para que nos de el aire y subimos en la 38 destino a casa. 
Ya en Astoria, algo de compra, cena y estrés según voy haciéndome a la idea del horario de clases y de los rodajes.

domingo, 4 de diciembre de 2011

dia 28 las primeras sales

Toca día de reposo antes de empezar a correr la maratón. Se nos junta el desayuno con la comida y la hora de salida se retrasa hasta las 4. Patricia nos contó ayer que Filens tenía maxi rebajas porque cierran la tienda, así que nos hemos ido a la aventura de las rebajas. 
La tienda está en Union Square, al lado del Whole food, para quienes estáis por aquí, las tres plantas encima del DSW. 
En las tres plantas no cabe ni un alfiler más. Todo está a la venta, ropa de mujer, de hombre, de niño, zapatos, cosas para casa... incluso los muebles de la tienda, esos de los que cuelgan las cosas que se venden, se pueden comprar. Hay todo tipo de marcas y precios para todos los gustos, puedes salir con algo en el bolsillo de 2 o de 200, depende de ti. Yo me he llevado unos vaqueros, una bufanda, unos calcetines y unas new balance (a menos de un tercio de lo que cuestan en España), Carol se ha surtido bien de calcetines, que le hacían falta, tiene unos pantalones blancos nuevos, un jersey y unas bragas calzoncillo con adornos navideños. Esto nos ha llevado casi 3 horas. 
Hace días que veo que en algunos andenes de metro venden churros con minipuestos ambulantes. Hoy ha sido el día de probarlos. Qué sorpresa la mía después del primer bocado, por fuera es un churro al uso, con azúcar espolvoreado, si sólo lo ves tienes claro que va a ser lo mismo, solo que recto y más largo. Cuando lo muerdes te das cuenta de que si cierras los ojos y olvidas las forma te estás comiendo un pestiño. Dos por uno que no termina de tener definición.

Ahora estamos en casa desmayadas en el sofá, cansadas por casi un mes de paseos por la gran ciudad y con un millón de ilusiones puestas en mañana, que empieza nuestro segundo capítulo.

dia 27 llegando hasta la M

De vuelta a la biblioteca, ya casi somos abonadas. La secretaria de los cazafantamas nos lanza una silenciosa mirada cuando nos ve. Hoy cambiamos de sitio y de lado... el asiento 63 está ocupado, por un momento me ha molestado que me lo hayan robado, pero no me atrevo a protestar.
Las letras se suceden con las horas. Es curioso ver cómo aquí prácticamente todos los nombres son diferentes, América marca su propio estilo en todo lo que toca. 
Nos escapamos para comer. Fuera hace frío pero en la puerta de la biblio hay un montón de mesitas con sillas que te dejan mirar con cierta paz el estrés bullicioso que tiene lugar a escasos centímetros de distancia. Hoy estrenamos el momento taper estudioso, Carol macarrones con tomate, yo ensalada de macarrones. 
Volvemos al estudio, mi cuaderno crece hasta la letra m, así que podré mantener una conversación técnica en la que participen focos, gruas, cámaras, lentes, trípodes, micrófonos, planos, fotogramas... pero sólo hasta la M. Siempre me llega la frase demasiado tarde: "tendría que haber empezado antes". 
Nos vamos antes de que nos echen, que así nos quitamos la presión de la velocidad ultrasónica que nos barre los pies mientras desmonta el chiringuito. 
Cuando llegamos al barrio vamos a casa de Sana, qué ganas tenemos de decir: "nuestra casa", 10 días más. 
Tras un rato de charla animada sobre las dificultades del TOEFL quedamos con Patricia y Antonio en su casa. Una botella de vino después, salimos a la calle. Paseo rutinario para ver cómo avanza el concurso de cortilandias y de paso acaba cayendo una cajonera abandonada que se muda a vivir con la feliz pareja. 
Entramos en The Bld, un pub de la calle Ditmars, hoy toca Dj. Sana se une a la fiesta de los vecinos. La noche se va animando y nos lanzamos a bailar, dos autóctonas se nos unen. Antes de que la noche acabe ya nos han invitado a un cumpleaños en 15 días. Queda oficialmente inaugurada la Neighbour's Night.

día 26 comienza la cuenta atras

3 días para empezar las clases. Madrugamos y tardamos menos de una hora en salir de casa, desayunadas, vestidas y con termo de café con leche y la comida en un taper. Por fin lo hemos conseguido! Probamos el camino real, de la puerta de casa a la puerta de la escuela cronómetro en mano. Carol se baja en la 23, yo tengo que seguir, pasar la NYU y bajarme en Prince St, o sea Broadway con la 4W. Al salir del metro los carteles de la escuela ya me están vigilando. Un gusanillo me recorre el estómago. 
Unos 45 minutos de puerta a puerta + una hora entre levantarnos, ducharnos, desayunar y prepararnos el taper + unos 10 minutillos antes de clase para respirar y tomar unos tragos de café mentalizadores para la clase en inglés = 1 hora y 55 minutos. Lo que significa que hay que levantarse dos horas antes cada día. Aún no tenemos el horario definitivo pero sí tenemos los dedos cruzados para no tener que entrar en clase antes de las 9. 
Como es temprano, y la biblio abre a partir de las 10, adelantamos andando algunas paradas y nos cafeteamos de camino. 

Pasamos por casa instantáneamente, porque hay gente y tensión en el ambiente. Nos comemos unas lentejas de lata reapañadas y volvemos a nuestro nuevo punto de encuentro, el Apple Store y bajamos por la quinta persiguiendo las luces. El espíritu navideño arrastra a la gente que se multiplica de manera inexplicable. 
El árbol del Rockefeller es un poco timo, las mil luces rojas, verdes y azules hacen que parezca la interferencia de un televisor de tubo catódico, pero el espectáculo de luces que se proyecta en el edificio de enfrente es mágico. Es cada 15 minutos, dura más o menos un minuto, y merece su corta espera. 
Según oscurece la gente empuja más por las calles, parece que no cabemos todos a la vez. Bajamos hasta Times Square, que de noche es mucho más atrapante, diría incluso que deslumbra de más. 
Cogemos el metro y subimos al Upper West Side a despedir gente por primera vez. Los catalanes se marchan al sol de Miami, para después volver a las españas. Les vamos a echar de menos.